miércoles, 7 de enero de 2015

COMENTARIO

"Bienvenido al Mundo de las Apariencias" se trata de un desgarrado relato sobre las experiencias de vida que los personajes de la obra llevan en el Ecuador contemporáneo, y está concebido como un alegato sobre las condiciones de existencia de los hombres homosexuales.


No se trata - stricto senso - de una "novela" en el sentido convencional de ser una obra de ficción que narra los sucesos acaecidos a unos personajes imaginarios, sino que su valor reside, precisamente, en la afirmada realidad de los hechos, y su credibilidad ante el lector se trata de un texto "testimonio" (es decir, como experiencias realmente vividas por el autor) y no como una obra de ficción.

Del relato se desprenden historias paralelas que reafirman la convicción imperante en los círculos liberales de que la vida de los homosexuales es una cadena monstruosa, compuesta por una sucesión de abusos, marginalidad, infame desprecio generalizado, dudas continuas, irrefrenables sentimientos de falsas y auténticas culpas, abiertas o encubiertas persecuciones, explotación laboral añadida, clandestinidad forzada, vínculos (producidos por esa misma vida de proscritos) con delincuentes, personas promiscuas, chantajes continuos (incluido los policiales), carencia virtual de derechos ciudadanos y, en fin, una dolorosa y cruel vida dual, que alterna una existencia "normal" (entiéndase por heterosexual), obligada a guardar constantes apariencias que violentan las tendencias profundas, con una superficialidad de relaciones homosexuales condenadas a la promiscuidad, la falta de contactos espirituales profundos y una obligada "hermandad" con otros homosexuales, con quienes los personajes principales no tienen otra relación que compartir sus tendencias de predilecciones sexuales. Una larga hilera de canalladas hipócritas, que esconde el terror a la homosexualidad inducido por la cultura del machismo, y la homofobia interiorizada que la tiene el mismo homosexual, de la cual es cómplice el conjunto de la sociedad.

Es particularmente interesante que el autor constate la existencia de una desproporcionada cantidad de homosexuales en las instituciones segregadas de la sociedad machista, como la iglesia, las Fuerzas Armadas o los colegios sin coeducación, cuando la normal libido de la especie no puede tener soluciones heterosexuales por la segregación impuesta y es canalizada hacia el homosexualismo como única solución posible y, lo que es peor, socialmente aceptable.

La temática y relativa crudeza de su tratamiento contribuyen seriamente a desvelar el manto hipócrita que la sociedad ha tenido sobre un grupo (que el autor considera cuantitativamente significativo) oprimido y marginado.

Pedro Saa

* Este libro también es una apariencia ya que se basa en un sistema de mensajes que estarán escondidos para muchos y muy pocos lo entenderán. 

2 comentarios:

  1. Leer es trasladarse a un estado en el que de alguna manera se deja ser uno mismo y pasamos a formar parte de la mente del escritor, del tiempo, del espacio y de los personajes del libro leído.

    Los libros más fantásticos son los escritos por autores que dedican su vida al estudio del "Ser", al complejo mundo de la mente y el corazón de las personas, a la búsqueda de brindar al lector un entendimiento claro del camino que se debe recorrer y como caminarlo. Que importante es tener el tiempo de sumergirse en las páginas de un buen libro como el que tu has escrito Francisco.

    Parece que solo hablara de como es la vida de los homosexuales, pero tiene mensajes de vida que son para ponerlos en práctica y vivir simplemente como seres humanos valiosos.

    Gracias por tan valioso aporte.

    H. L.

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  2. Hace doce años en mi busqueda por entenderme, por encontrarme leí un libro, que me dio una guía. Y lo he releído varias veces, durante todo este tiempo, Bienvenido al mundo de las apariencias, me encanta.

    La vida hizo que conozca a su autor, y aún me dio más, este increíble escritor, a adoptado a uno de mis gatos rescatados. Gracias Francisco Guayasamin, por todo.

    Lilith Castro

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