viernes, 30 de mayo de 2014

Y SOBRE TODO.... ¡CON CLASE!



Una noche en la sala de la casa recibíamos una invitación para la boda de Patricia, hija de Alejandra, por lo tanto sobrina de Gulnara.

- Nos complace en invitarlos a la boda de nuestra hija con un teniente de la Fuerza Aérea - dijo muy orgulloso Iván Jácome, su padre.

- Este idiota no sabe que ya me entere que es un miembro de  la tropa - me dije a mí mismo.
- Eres muy amable - le dijo Gulnara.

- Será una ceremonia con clase. Tan solo he invitado a muy  buenos amigos míos. Como ustedes saben yo me llevo con lo  mejor de Quito.

- ¡Qué aburrimiento!, ya invitó a sus amigos argentinos - pensé.
- Estaremos allí. Muchas gracias. - le dije.

La recepción fue en El Rincón La Ronda. Iván ordenó poner música clásica, porque según él en las ceremonias con clase, la gente no baila, tan solo conversa.

- Francisco… ¡Qué fiesta tan aburrida! - reclamó Carlos. Un amigo de la Universidad que era amigo del novio a la vez. 
- Esto no es una fiesta. Iván confunde una boda con cóctel - le dije decepcionado.

- Lo que pasa es que tú solo estas enseñado  a las fiestitas del Quito Tenis.

- Tienes razón,  porque allí se baila...

Iván apareció por nuestra mesa.

- Para que veas el buen gusto tengo, he ordenado poner  Mozart.- dijo orgulloso. 

- Son las cuatro estaciones de Vivaldi - le dije serenamente, pero él con sus ojos casi me mata. 

- ¡Brindemos con whisky por la felicidad de mi hija!  Tu prima querida - me dijo alzando su vaso

- Brindemos con ron por la felicidad de Patricia que se ha casado con un miembro de la tropa - le dije levantando  mi vaso.

Vi como Iván bebió su whisky de un solo sorbo como si estuviese desesperado por desaparecer. - Ya te envió con el mesero un buen whisky - me dijo y se fue.

- Francisco, eres un maldito... - me dijo Carlos casi  sonriendo.
 
- ¿Por qué? - le pregunté fingiendo ser ingenuo.
- Hiciste quedar mal al pobre. 

- El me invitó a una fiesta de clase y mira que es la fiesta más aburrida a la que he asistido. Te juro que las fiestas de pueblo son más divertidas que esta. 

- Con banda de pueblo, chicha, una buena presa de pollo, cuy y todos borrachos...
- Y bien contentos…

- ¿Sabías que Iván prohibió al novio a traer a sus amigos?
-  ¿Por qué?
-   Justamente no quería que la tropa invada este recinto...

-   ¡Eres un malvado! - me dijo riéndose
-   Y para colmo todas las mujeres de la familia del novio vinieron con  pantalón...
-   No les jodas.... son pobres...

-   ¡Animal!, eso es la última moda en las recepciones de clase....
-   Según tú o Iván...
-   Creo que según él, porqué a mí la moda me vale un comino.

- Francisco ¿Por qué no estas en las mesas con tu familia? - me preguntó Carlos intrigado.
- Ellos no son mi familia - le dije renegado. 

- ¿Por qué?
- Ya no siento que sean mi familia. Gulnara me acusa de que tengo un amante.

- No hay problema en que tengas una amante.
- No es una amante, "es un amante".- le aclaré 

- ¡No te puedo creer!

- Alejandra se acercó a la mesa y alzando su vaso me dijo:
- ¡Salud!, Francisco, brindemos por la felicidad de tu prima.
- ¡Salud! 

- ¿Chocamos? - me propuso ella, enseñándome su vaso.
- Tengo entendido que tan solo se choca con copas de champagne.
- ¡Deja de ser adefesioso! - me reclamó. 

- Tu esposo me invitó a una ceremonia con clase y estoy  fingiendo que estoy la misma.
- A los que presumen tener clase, les encanta hacer el ridículo. Iván es uno de ellos. 

- Y para colmo no vino ninguno de sus amigos argentinos.
- ¡Gracias a Dios! - dijo Alejandra aliviada. 

- ¿Por qué no estas junto a tu madre?
- Prefiero estar solo - le dije.

- Francisco... ¡Entiéndela!  Ella se está poniéndose vieja y tú fuiste su esperanza. Ella construyó la casa para ti, para que tú vivas con tu esposa  y le des nietos. - Ella bebió su whisky y continuó -  Pero mira, ahora todas sus ilusiones se fueron por los suelos. 

Tú tienes un amante...

- ¡Yo no tengo amante! - grité golpeando mis puños sobre la mesa.

Noté como todos los invitados me regresaron a ver  y a Carlos se quedó helado.

- ¡Tranquilízate! - me dijo tomándome del brazo.

Alejandra se retiró asustada  y al poco tiempo vino Gladys,  la esposa de Gustavo, el hermano menor de Gulnara.

- Me importa que tengas o no un amante. Pero desde ahora en  adelante vas a andar con la cabeza en alto y no vas a darles gusto a que ninguno de la familia de tu madre te vean  derrotado. ¿Entiendes?  No les des ese gusto. Ellos toda la vida te han envidiado mientras que hipócritamente han fingido afecto por ti  - me dijo, secó mis lágrimas con un pañuelo y se fue.

- Carlos, este whisky barato ya me hizo efecto - le dije. 
- Es mejor que no bebas más - me aconsejó.

Vi que un nuevo invitado estaba saludando con los novios. En aquel instante sentí que se me fue la borrachera. El se acercó hacia mí.

- ¿Es verdad lo que dicen por allí? - me preguntó.
- No tengo  un amante.

- ¿Y qué somos tú y yo? - me preguntó.
- Dos amigos que de vez en cuando se reúnen para tener sexo. 

- ¿Acaso eso no es ser amantes?
- Cuando te cases, y los dos sigamos teniendo este tipo de  relación, los dos seremos amantes, mientras tanto no. 

- ¿Y piensas seguir teniendo este tipo de relación después de que me case? 

- ¡Olvídate!  Tú te casas por apartarte de tus instintos homosexuales. Yo ya no quiero ser homosexual. Esto tan solo me ha traído problemas. 

- ¿Ha sospechado tu madre que hay algo entre los dos? 

- No, ella vive en una total confusión, cree que los  homosexuales para ser felices tenemos que operarnos y cambiarnos de sexo...

Ese momento Raúl se rió.

- Además no se sospecha que un tipo guapo como vos, además mujeriego, coqueto y sobre todo que se va a casar, sea gay. 

- Te falto decir que soy  hijo de su mejor amiga.
- Ja, ja, ja - Nos reímos los dos juntos.


Raúl se fue a coquetear con una invitada, mientras que me retiré a casa, para evitar seguir en la fiesta más aburrida de mi vida.  Pero sobre todo "con clase".

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