viernes, 30 de mayo de 2014

SI NO CONCIBEN QUE LA ADOPCIÓN ES UN ACTO DE RESPONSABILIDAD, MEJOR NO ADOPTEN.


Era un veintitrés de diciembre de 1987. Estaba bajando las gradas, cuando Gulnara me interrumpió.

- ¡Necesito hablar contigo! - me dijo. 

- ¡Hable!

- Francisco, tienes que estar consciente de que eres hijo adoptivo y que nada de lo que esta aquí es tuyo. 

- Lo estoy.

- De acuerdo a las leyes ecuatorianas, tan solo era mi obligación el tenerte conmigo hasta los dieciocho años. Pues te has excedido cinco.
 
- Varias veces me he querido ir y no me ha dejado - le  reclamé. 

- Tómalo como una obra de caridad.- me recalcó. 

- Gracias. 

- Pues ha llegado el momento de que tienes que irte. Yo te puedo dar todo lo que tu quieras incluso había pensado darte un auto, pero es preferible que te vayas, a menos que... 

- ¿A menos qué?... 

- Qué dejes de ser homosexual y vayas donde el psicólogo. 

- ¡Me voy de casa! - Respondí.


Al día siguiente estuve viviendo en una casa de estudiantes.

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