viernes, 30 de mayo de 2014

SI MI PADRE SE ENTERA QUE SOY HOMOSEXUAL, PREFIERO ESTAR MUERTO

Estábamos entrenando con los del equipo de fondo. Pablo estaba  en la pista de cien metros porque era velocista. Una joven muy bella, tez blanca, pelo y ojos negros, se parecía a la actriz mexicana Talina Fernández,  entró hacia la cancha. 


Y de pronto, la típica conversación de machos:
- ¡Esta buenota! - dijo Juan Carlos. Un cadete de mi curso que estaba junto a mí.
-¡Esta ricota! - dijo otro cadete. 

- ¡Pues ni se les ocurra vacilarla porque esa mujer ya tiene dueño! - Exclamó Mateo. Un guayaco que era interno en la Academia.

- ¿Cómo? - preguntó Juan Carlos y noté que Julio se puso nervioso. 

- Esa mujer es la esposa del brigadier que está corriendo como loco por allá. - y Mateo señalo hacia Pablo.

Ese momento sentí como si un balde de agua helada hubiera sido vertido sobre todo mi cuerpo.

- Finge que no sabes nada y corre – me susurro  Julio. 

- ¡Eres un desgraciado!, no me dijiste nada - le reclamé. 

- Pablo me lo pidió.- dijo Julio mientras corría.
- El me dijo que era su hermana.
- Ja,ja,ja...  ¡Que incestuoso resulto el tuyo!...Su hermana está embarazada.-  dijo Julio y salió corriendo. 

- ¡Diez vueltas a la cancha a un 75%! - me ordenó el entrenador de atletismo.

Llegué a la meta, caí de rodillas, lleve mi cabeza hacia el suelo y la tape con mis manos.

- ¡Dios mío dame fuerzas! - Pedí al creador, me levanté, caminé y ví a Pablo con su compañera.
   Al verme, Pablo abrazó orgullosamente a su supuesta hermana.
   Seguí caminando fingiendo no haber visto nada. Pablo me siguió con su mirada.

- ¡A este no le vuelvo a hablar más en mi vida! - le dije a Julio.

- No hace falta, los dos casi nunca se hablan -  dijo él alzando sus hombros como si no le importara. 

- ¿Qué te pasa? , te veo pálido - me preguntó Javier que venía cerca de nosotros.
- Nada, estoy cansado  - respondí respirando por la boca constantemente. 

- ¡Yo sí tengo un problema! - me dijo respirando profundo.
- ¿Cuál? - preguntó Julio.
- ¡Soy homosexual!- contestó secamente.

Todos dejamos inmediatamente de caminar.

- ¿Y qué? - le dijo Julio alzando sus hombros.
- Si lo comprueba mi padre… Me mata - contestó Javier asustado. 

- Pues no se va a enterar. A menos que tú se lo digas.- le dijo Julio.
- Ya lo sabe. 

- ¿Cómo lo supo? - pregunté admirado.
- Me escuchó hablando por teléfono con mi novio.

- ¿Comooó?, tienes apenas quince años y tienes novio -  dijo Julio asombrado.
- Francisco tiene mi misma edad y tiene novio también. - dijo Javier 

- ¡No tengo novio! - respondí inmediatamente
- No te hagas - me dijo Javier riéndose.
- No tengo ningún novio - Recalqué. 

- Es cierto, él no tiene ningún novio - aseveró Julio.
- Francisco, yo sé que tú y Pablo se aman - me dijo Javier poniendo su mano sobre mi hombro.
- ¿Cómo lo sabes?
- Los homosexuales hablamos con la mirada - dijo Javier.

- Ya entiendo porque le caes mal a Pablo...
-  Yo no le caigo mal a nadie - me dijo Javier reclamándome.

-  No importa, pero gracias a una cáscara de plátano en tu cabeza, conocí a Pablo.
-  ¿Noto algo en mi?
-   Nada, solo que le comías con tu mirada..

- ¿Notaste algo raro en mí? -le preguntó Julio preocupado.
- Sí. 

- ¡Estamos cagados! - dijo Julio regresándome a ver. 

- No, nadie se dio cuenta, excepto yo. La forma en que te comunicas con Pablo es formidable - me dijo Javier rodeando su mano por mi cintura. 

- ¿Y ahora qué harás con tu padre? - le pregunté.
- ¿Qué harías si tu madre se entera? - me preguntó Javier. 

- Prefiero estar muerto.
- Lo mismo pienso yo. - dijo Javier.




En la misa de funeral todos estábamos cantando:

- Madre una flor, una flor con espinas es bella, madre un amor,
un amor que ha empezado a nacer...

Como siempre, en aquella frase, Pablo me regresaba a ver...



Al finalizar la misa nos acercamos a dar las condolencias.

- Gracias por asistir al funeral - Nos dijo el Padre de Javier a mí y a Julio. 

- No hay de que. - le dije haciendo una venía.
- ¡Era un buen atleta! - dijo Julio apenado. 

- Lastima que no supo limpiar bien el rifle - dijo su padre consternado. 

- Al limpiar el gatillo, la bala salió disparada y lo mató. - Respiró profundo y nos dijo:
- ¡Fue un accidente! - vio hacia el suelo en gesto de pena y se retiró.

Julio y yo nos regresamos a ver y él me preguntó con sus ojos cual era mi opinión.

- Fue suicidio. 
- ¡Brujo! - me dijo y bebió su copa de vino. 

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