sábado, 31 de mayo de 2014

RELACIONES TÓXICAS

CUATRO AÑOS DESPUES

- ¡Alfredo! - pronunció Gulnara.

Alfredo regresó a ver y notó que su esposa estaba sentada en el asiento de atrás. Inmediatamente quitó el brazo de la chica con la cual él estaba observando  la película, se levantó de su asiento e inmediatamente desapareció.

- ¡Alfredo! -  Le llamó la chica asustada al ver que él se iba. 

- ¡Tranquila mija! -  le dijo Gulnara poniendo su mano en el hombro de aquella joven.

- ¿Quién es usted? - preguntó ella con voz temblorosa.
- Soy la esposa de Alfredo. 

- ¿La esposa? - preguntó  extrañada.
- Sí, soy la esposa. 

- ¡Este me engaño! - dijo ella furiosa.
- Ya somos dos - dijo Gulnara y pidió a la chica que le acompañe.

En el lobby del Teatro Bolívar Gulnara le preguntó:
- ¿Qué edad tienes?
- Dieciocho - contestó. 

- No te parece que eres demasiado joven para andar con un hombre de treinta y cuatro.
- El amor no tiene edades - respondió muy segura. 

- Pero tiene límites - dijo Gulnara en gesto señorial.
- Yo no sabía que él era casado - dijo ella disculpándose.

- También tiene un hijo - Le aclaró Gulnara.

La chica llevó sus manos a la cabeza y le dijo muy consternada.

- Señora, le pido mil disculpas, pero él me dijo que  era soltero. Señora yo tengo mis principios y jamás me hubiera metido con un hombre casado.

La chica se puso a llorar y sus manos empezaron a temblar. Gulnara le tranquilizó.

- No te preocupes, no te hecho la culpa...
- ¡Soy una imbécil! - Renegó - Ese idiota me ofreció matrimonio - dijo la chica. 

- ¿Cómooo?  

La chica le enseño su mano a Gulnara y llevaba un anillo de compromiso en su dedo.

- ¡No lo puedo creer! - dijo Gulnara.
- Pues vaya creyendo... 

- ¿Cómo no llegaste a sospechar que Alfredo era casado, si pasaba con nosotros los fines de semana? 

- El me dijo que poseía una camaronera, que todos los fines de semana tenía que viajar allá y los lunes siempre me traía dos libras de camarones.

Gulnara no sabía si estallar de las iras o lanzar una carcajada.



TRES  HORAS DESPUÉS ...

Estaba escondido detrás del sofá viendo como volaban las cosas que Alfredo y Gulnara se lanzaban.
- Yo compré esto - dijo Alfredo y tomó los platos tendidos de una vajilla. - Pero nada quedara contigo - amenazó y lanzó los platos hacia el aire.

- ¡Maldito desgraciado! - dijo ella y empezó a lanzarle todos los floreros que encontraba a su alcance. Alfredo protegía con sus  brazos y dejaba que los floreros reboten en su cuerpo y caigan al suelo.

- Lamento el haberme casado con una pobre como vos - Gritó Alfredo.

- Pero gracias a Dios tuve buena educación, me gradué en uno de los mejores colegios de Quito - gritó ella y le lanzó un cenicero con odio y desprecio.- La que debería lamentarse soy yo - Dijo ella afligida - Me case con un longo que además lleva el apellido de un indio famoso que le encanta hacer el papel de víctima...

- Nosotros nunca hemos sido pobres. Si él por sacar fama se queja,  no es mi asunto y por eso te casaste conmigo, porque soy longo de plata - le dijo él.

- Me case contigo, pero esto se acabo... 

- ¡Se acabo! - dijo él y lanzó toda la vajilla por los suelos.
- ¡Se acabo! - me dije a mí mismo recogiendo los pedazos regados por los suelos. 


- Me voy a vivir con mi tía Rosa - dijo Gulnara.
- ¡Lárgate! … mientras yo haré los papeles del divorcio - Gritó él.

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