viernes, 30 de mayo de 2014

¿POR QUÉ AMAR A UN HOMBRE ES PECADO?



Llegó la sesión número catorce.  Tim abrió la Biblia y me enseñó 1 de Corintios 6,12. 

En la que decía que un hombre puede pasar a ser una sola carne incluso cuando tiene relaciones con una prostituta y que el que tiene relaciones sexuales prohibidas peca contra su propio cuerpo. Tim me dijo:
- Cada vez que uno tiene relaciones sexuales con alguien, se vuelve una sola carne con aquella persona y queda atado a ella o a él. 

- No he tenido relaciones sexuales con Pablo y estoy unido a él. - le dije. 

- Esas son ataduras emocionales, tú estás atado emocionalmente a Pablo y estas atado sexualmente al resto de personas con las cuales tuviste sexo. Tan solo Dios puede desatarte de aquellas uniones, porque Satanás fue quien les unió. 

- No entiendo como un hombre puede quedar atado a otro hombre tan solo por una relación sexual? - le dije confuso. 

- Yo tampoco entiendo, pero así dice en la palabra de Dios y debemos proceder a desatarte.

Tim tomó un crucifijo de madera de unos cincuenta centímetros aproximadamente con un Cristo clavado en la cruz.

- Francisco, vamos a desatarte de todas las uniones con quien tú has estado.
- ¿A qué tipo de uniones te refieres? 

- A todas. Tienes que decirme todas tus relaciones con hombres, porque estás unido a todos ellos - me dijo como si  fuese una orden.

Me empecé a  asustar tan solo de pensar que por el hecho de haber tenido relaciones sexuales con un hombre ya estaban unido a él.

- No entiendo nada, pero si así Dios lo quiere, continuemos  con la ceremonia - le dije casi resignado.

- Francisco, tú vas a decirme el nombre de la persona con quien  estuviste, donde y qué paso. Luego vas a entregar a esa  persona y aquel hecho al Señor Jesucristo y vas a pedir que  él te desate. Al momento que entregues ese recuerdo y a la  persona a Jesús, has el gesto con las manos de que tú le  entregas todo al crucificado.

Tim puso delante de mí el crucifijo y empezó a orar pidiendo ayuda  a Dios para que me desate de todas las relaciones sean emocionales, afectivas y sexuales que había tenido con personas de mi propio sexo.

Al finalizar de decir las personas con las que había estado y realizar el acto simbólico de entregar ese hecho al crucificado Tim me pidió - Entrega tu atracción por Matías y pide a Dios que te desate de él.

- Dios, te entrego a Matías y desata la atracción que siento por él - Llevé mis manos abiertas con las palmas hacia arriba en gesto de que entregaba ese hecho al crucificado.

- Entrega tu amor por Pablo y pídele que te desate de él.

Al oír aquella petición me quede en silencio e inmóvil. Me sentí impotente, no deseaba hacer eso ni podía hacerlo. Sentí que si me desataba de Pablo, perdía algo de mí, se iba algo de mi vida.

- ¿Qué pasa? preguntó Tim al ver que no reaccionaba.
- No puedo, Tim, no puedo...

Me sentí débil ante el crucifijo. Sentí que era demasiado lo que me pedía aquel Jesús crucificado.

- Francisco, entrega a Pablo a Jesús y pide que te desate de esa unión - insistió Tim.
-¡Dios!, no puedo  - le dije mientras sentí que la debilidad en mi cuerpo fue creciendo. Mis manos se quedaron inmóviles y totalmente cerradas. 

Por más que traté de abrirlas para hacer el gesto que hice antes con las otras relaciones, con esta ni siquiera pude abrirlas.

Tim puso su mano sobre mi cabeza y empezó a orar.

- Señor dale fuerzas a Francisco para que se desate de Pablo.
- No puedo, no me pidas eso - le dije casi derrotado.

- Abre tus manos y entrega ese amor a Dios - me pidió.
- ¿Por qué amar a un hombre tiene que ser pecado? - le pregunté casi llorando. 

- Abre tus manos y desátate de Pablo - ordenó Tim.

Hice un gesto tratando de elevar mis manos hacia el crucifijo, pero tenía los puños fuertemente cerrados. Sentí que estaba traicionando a Pablo. Quise decir las palabras que Tim me había enseñado, pero mi boca no se abrió. Empecé a llorar de la impotencia. Sentí que si me desataba de Pablo moriría al instante. Prefería perder la promesa de vida eterna que me daba la religión de Tim a perder a Pablo.

- ¡Desátate de Pablo! - Ordenó Tim.

Mi cuerpo me venció y me fui hacia delante cayendo de rodillas y mi cabeza llegó hasta el suelo. Tim oraba en voz alta diciendo muchas palabras a Dios para que me desate, pero por mas que el hubiese orado sus mejores oraciones, yo no podía hacer lo que él me pedía.

- ¡ Dios! - grité.- No me pidas esto. - le dije y lloré por unos minutos. 

- ¿Por qué amar a un hombre es pecado? - pregunté de nuevo a Tim y al mismo Dios. No tuve respuesta.
Me levanté y sequé las lágrimas de mis ojos, me di fuerzas y le dije a Tim. - Esto no funciona, soy homosexual y no voy a cambiar. Voy a tratar de llevar una vida más tranquila, controlar mis deseos sexuales, pero mi amor por Pablo nunca morirá.

- ¡Paciencia, Francisco, paciencia!  Tú puedes cambiar.
- No, porque no considero que amar a un hombre sea malo... 

- ¡Es malo! - me afirmó - Dios inventó el amor entre un hombre y una mujer... 
- ¡Tú amas a un hombre! - Le reté. 

- ¿Cómo? - Preguntó Tim extrañado.
- Jesús es un hombre y tú lo amas - Aseveré. 

- Sí, pero ese es un amor diferente.
- Así es mi amor por Pablo… es un amor diferente...

Tim no supo responderme.


- Gracias, Tim. Adiós.
- Adiós, Francisco.- Se despidió resignado.

1 comentario:

  1. Corintios 6:12-20
    Nueva Versión Internacional (NVI)
    La inmoralidad sexual

    12 «Todo me está permitido», pero no todo es para mi bien. «Todo me está permitido», pero no dejaré que nada me domine. 13 «Los alimentos son para el estómago y el estómago para los alimentos»; así es, y Dios los destruirá a ambos. Pero el cuerpo no es para la inmoralidad sexual sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. 14 Con su poder Dios resucitó al Señor, y nos resucitará también a nosotros. 15 ¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo mismo? ¿Tomaré acaso los miembros de Cristo para unirlos con una prostituta? ¡Jamás! 16 ¿No saben que el que se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella? Pues la Escritura dice: «Los dos llegarán a ser un solo cuerpo.»[a] 17 Pero el que se une al Señor se hace uno con él en espíritu.

    18 Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo. 19 ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; 20 fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.

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