viernes, 30 de mayo de 2014

POR LA CODICIA SE ARMA EL INFIERNO EN LA TIERRA.


- Joven Francisco, por favor, no vaya donde el psicólogo - me dijo Esperanza.
- No voy a ir. ¿Por qué? 

- Ellas lo quieren volver loco - me dijo asustada y continuó. 

- Su madre con su hermana entran a su cuarto y lo revisan todo. Les escuché conversando y quieren que usted vaya al  psicólogo para que él emita un informe de que usted está  loco, de esa manera cuando usted se entere de lo que su  madre ha hecho, usted no podrá reclamar.

- Reclamar ¿qué? 

- No sé joven, pero realmente tienen miedo. Incluso les escuché decir que el plan de que usted vaya al ejército les salió mal. Si usted siguiera en el ejército, no se hubiera enterado. 

- Enterarme ¿de qué? - surgió otra vez la pregunta. 

- No sé, Joven,  pero no vaya donde el psicólogo. 

- ¡Estate tranquila! No iré.

Esperanza suspiro.

- Siempre creí que la vida de los que tienen plata era un cielo, pero viendo como es la de ustedes me doy cuenta que es un infierno. No cambiaría por nada del mundo mi vida por  la suya. Nosotros somos pobres, pero nos amamos.-

Al oír aquello, me senté y se me fueron las lágrimas.


- No lloré joven, no llore - me decía Esperanza tratando de consolarme.
- Me siento indefenso - le dije. 

- Tan solo pídale a Dios fuerzas y pase lo que pase, siempre dele las gracias. No hay mal que por bien no venga - me dijo ella poniendo sus manos sobre mis hombros. 

- Te lo agradezco.

1 comentario:

  1. La imagen es de Mammón es el demonio de la avaricia, de la codicia y el materialismo. Él, que según el jesuita Peter Binsfeld es uno de los “Siete Príncipes del Infierno”, es el demonio ante el cual se arrodillan todos aquellos esclavos del dinero que habitan en el mundo consumista de la actualidad. Así, más que ningún otro demonio, Mammón reina hoy.

    Mammón es el arquetipo de la avaricia, la codicia y el materialismo, es el demonio que sonríe ante los abusos del capitalismo salvaje, el incremento de la brecha entre ricos y pobres y la servidumbre del alma humana a la sed desmedida por adquirir dinero, ya sea para hundirse en las aguas del hedonismo desmesurado o para rendir culto al vacío trabajando para fantasmas como el estatus o el poder económico. Mencionado por Jesucristo en el Sermón de la Montaña, Mammón es un demonio que no comparte su espacio con los deseos que Dios inspira en el hombre pues, como dijo El Maestro, “no podéis servir a Dios y a Mammón”

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