viernes, 30 de mayo de 2014

NO FUE UNA ADOPCIÓN, FUE UN RAPTO.

Llegó el fin de semana y decidí buscar a madre Magdalena. Fui a San Rafael, un lugar cercano a la ciudad de Quito en un Valle denominado "De los Chillos".  Llegué al letrero donde estaba un cocinero que decía "Holiday In". Siempre tenía en mente aquel letrero y sabía que muy cerca quedaba aquel hogar donde había pasado mi infancia.

- ¡Disculpe!, ¿Sabe usted dónde queda una casa de monjas en donde viven  chicas y niños? - pregunté medio dudoso a un señor que estaba caminando.

- Debe ser el hogar de tránsito - me dijo él.

Y me quede en silenció porque esa respuesta era rara para mí.


- ¿Conoce a que congregación pertenece? - me preguntó él.
- Visten de azul - fue lo único que me acordé.
- Ellas mismo son - me dijo y me dio la dirección. 

Vi la puerta del Hogar de Tránsito y mi corazón empezó a latir fuertemente.
Llegué a la puerta que tenía unas barandas de hierro  y pude observar claramente la casa de adentro.
Veía aquel lugar, pero no me acordaba nada. Solo me acordaba de la pileta que vi en la parte frontal de la casa.

Toqué el timbre. Después de poco tiempo salió una madre de unos sesenta años aproximadamente. Ella era delgada, estaba cojeando porque utilizaba botas ortopédicas con unos metales a cada lado de la pierna.

- ¿A quién busca? - me preguntó.
- A madre Magdalena - le dije. 

- Ella ya no vive aquí, ella dirige el hogar de madres solteras en San Rafael.
- ¿Cómo puedo hacer para llegar allá? 

- Tan solo dígame quién es usted y para que la necesita.
- Me llamo Francisco, yo viví aquí cuando era pequeño - le dije. 

- ¡Dios mío! - exclamó y puso sus manos sobre su rostro y vi que de sus ojos empezaron a salir lágrimas y a mí me sucedió lo mismo.

- ¡Hijo mío!, por fin apareciste, soy madre Elizabeth. ¿Te acuerdas  de mí?

- ¡Madre Elizabeth! ¡Qué alegría volver a verla! - y mi corazón empezó a latir a mil.

Ella se apresuró abriéndome la puerta y nos abrazamos fuertemente.
Los dos éramos un compendio de emociones alegres, lágrimas y felicidad.

- No tienes idea como hemos llorado por ti - me dijo.
- A mí también me paso lo mismo.
  
- Pasa, y cuéntame de tu vida...
En la sala, madre Elizabeth me invitó un vaso de jugo de naranja y me trajo galletas.

- ¿Cómo te ha ido?
- Más o menos, defendiéndome. 

- ¿Y tu familia?
- No tengo familia - respondí.
 
- ¿Qué paso?
- Mi padre adoptivo murió cuando yo tenía once años
   y hace seis meses mi madre adoptiva me sacó de la casa. 



- Ellos te robaron de aquí - me dijo madre Elizabeth.
- ¿Robaron? 

- Te sacaron de casa sin el permiso de madre Magdalena, ni el permiso de tu propia madre.

Sentí que la sangre se me heló.

- ¿Has sabido algo de tu propia madre?
- No. 

- Es preferible que no sepas nada de ella. Era muy rebelde y vivió una vida muy alocada. No es  buena mujer que digamos.
- No me interesa saber de ella  - le dije. 

- ¿Has sabido de tú padre propio? - me preguntó.
- Sé que está muerto. 

- El perteneció a una familia muy poderosa, era abogado, manejaba una empresa de venta de vehículos.
   El era bueno, pero fue cobarde. 

- No quiero saber nada de él.
- Ve donde madre Magdalena, ella se pondrá muy contenta al verte.

Ella me dio la dirección, me despedí y apresuré mi paso para llegar breve a casa de madre Magdalena. 

2 comentarios:

  1. HOGAR DE TRANSITO Lugar donde van adolescentes que por su edad no pueden ser llevadas a la cárcel.

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