miércoles, 14 de mayo de 2014

EL HECHO QUE ALGUIEN TE DIGA "TE AMO" NO SIGNIFICA QUE QUIERA SER "TU PAREJA"


Una noche en la que nos encontramos con Joaquín noté tristeza en sus ojos.

- ¡Hola! - me saludó y luego me dio un abrazo. - ¿Qué tal la pasaste últimamente?
- Bien.
El  estuvo largo rato en silencio - ¡Algo le pasa a este hombre! - pensé hasta que  decidió hablar.

- ¿Qué pasaría si  te fuera infiel?
- Ese momento terminaría contigo. 

- Los hombres somos infieles.- Dijo cambiando de actitud.
- Es por eso que prefiero estar solo. 

- De esa manera nunca vas a tener pareja.- Me dijo bravísimo.
- Y ¿Quién te ha dicho que yo quiera tener pareja? - le pregunté exaltado. 

- Pues... ¡Todos! - dijo - La mayoría anda diciendo que los dos somos pareja.
   Y yo no quiero tener pareja. Me encanta ser soltero.
   No estoy casado con nadie y no quiero que te hagas ilusiones conmigo  porque soy malo.

Y enfáticamente me repitió - ¡Yo soy  malo!

Al oír aquello, me reí y le dije - No confundas "la maldad" con el hecho de haber hecho tonterías en tu vida. La maldad se disfraza tras la careta de la bondad. El malo es sumamente inteligente, nunca dice que es malo, ni lo reconoce. Tú eres tonto...

- Pero a pesar de ser tonto, te hiciste ilusiones conmigo -  dijo tristemente. 

- Yo nunca me hice ilusiones contigo. Tú eres muy   famoso en el ambiente y no me gusta vincularme sentimentalmente con nadie  que frecuente esos lugares.  Peormente con alguien que conocí en el sauna.- le dije exaltado y le miré con desprecio.  - ¡Ilusionarme de alguien como tú!, creo que sería la peor tontería de mi vida. 

- Entonces ilusiónate de tu Matías - Me retó enojado.
- ¡Deja a Matías en paz! El y yo no somos nada. Y si tú en tu vida ya no tienes ilusiones por haber puteado tanto. No mates las ilusiones de los demás. 

- En este ambiente nadie vale la pena y es por eso que yo no me ilusiono de nadie. - me dijo molesto.
- No te ilusionas de nadie porque crees que todos son iguales a ti - Le dije enérgicamente. 

- No me hago ilusiones con nadie porque soy un hombre maduro - Dijo presumiendo y junto sus manos en forma de plegaría y  dijo:
- Voy a orar por ti para que madures. 

- Si la madurez es ser como tú, prefiero ser inmaduro - le respondí con cólera en mis ojos.
- Los maduros lo único que saben es hacer daño - Acoté.

Joaquín se quedó en silencio. Le estiré la mano para despedirme y él no la tomó. 
Me quedo viendo a los ojos y me abrazo fuertemente. 

Sentí claramente que eso era una despedida y me tranquilicé.

- Joaquín... No te preocupes. Por mí no ha pasado nada. Seremos buenos amigos y siempre recuerda que te quiero mucho.- Le dije al oído.

El inmediatamente retiró sus brazos sobre mí y se separó. Vi que en sus ojos había tristeza.

Otra vez unió sus manos en forma de plegaria y me dijo suplicándome:

- ¡Por Dios!, Francisco... No me quieras... ¡Yo soy malo!
- Si tú eres malo... ¡Yo soy maldito! - Le dije secamente.

El tan solo me miró, su aspecto cambió, trató de entender lo que le dije, pero no lo creyó,
se dio la media vuelta y se fue.

Al verlo alejarse, pensé - Joaquín es igual a todos los que frecuentan el ambiente. 
Primero  dicen que quieren tener pareja, luego dicen que te aman, obtienen sexo y se van.
Es por eso que nunca me voy a enamorar. No sirvo para esto. 

No sirvo para amar, ni para que me amen. Así estoy tranquilo y no sufro como sufrí antes. 

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