jueves, 22 de mayo de 2014

LAS CONFESIONES SOLO SABEN A PECADO, CONVERSEMOS COMO AMIGOS



Al anochecer alguien golpeo la puerta de mi cuarto.

- ¿Quién es?
- Soy Tomás.
- Adelante...

Tomás abrió lentamente la puerta. - No te molesta si converso contigo.
- No

Tomás cerró la puerta y cayo de rodillas frente a mí.

- ¿Qué te pasa?
- Quiero confesarme. 

- Prefiero que te sientes y me cuentes que es lo que te pasa. Las confesiones solo me saben a pecado.

Tomás se sentó junto a mí y suspiré aliviado.

- Francisco, el sábado pasado me acosté con un hombre y mañana lo voy a hacer de nuevo.
- ¿Cómoo?

- Ves, es preferible que me confiese - Y volvió a arrodillarse.
- ¡Levántate! Los dos cojeamos del mismo pie. 

- Pero es que tú no me entiendes.
- Los confesores nunca entienden, prefiero que me hables como amigo. 

- Pero como amigo te espantaste.- me dijo reclamándome.
- Cómo no me voy a espantar, si sé que eres un cura.

- Tú siendo cura te acostaste conmigo el lunes.
- No sabía que eras cura.

- El tampoco lo sabe.
- ¿Quién es él?

- Renzo
- Renzo ¿qué?

- Eso no importa, lo que importa es que  lo amo.
- ¿Acaso  no estabas tan solo excitado?

- No, a él si lo amo, excitado o no excitado.
- ¡Gracias por tu sinceridad! - Y agaché mi cabeza.

- Francisco no quise ofenderte, pero ya te darás cuenta como funciona el ambiente.
- ¿Cuál ambiente?

- El ambiente gay
- ¡Cuál ambiente...?

- Hazte el ingenuo...
- Conozco el ambiente gay de los religiosos y religiones.

- Ese no es el ambiente, nosotros somos gays del clóset.
- ¿La punta del Iceberg?

- ¿Qué es eso? - me preguntó extrañado.
- Lo que se ve.

- Sí, lo que se percibe y lo que se ve.
- Entonces no lo conozco.

- ¡Es preferible! - me dijo - A mí y a Renzo no nos gusta.
- ¡Cuéntame tu historia! - le pedí.

Tomás me contó toda la historia y termino apoyando su cabeza en mi hombro con sus ojos llenos de lágrimas.


- Francisco, desde que nos separaron, no volví a ver a Renzo, hasta el sábado pasado.
- Pero algún día Renzo o alguno de sus familiares se va a enterar que eres cura.

- Antes de que pase eso voy a pedir el pase, no quiero quedarme aquí.
- Pero mañana vas a ir con él y será preferible que le digas la verdad.

- Lo haré, antes de que arme un incendio.

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