martes, 27 de mayo de 2014

TODA ACCIÓN GENERA UNA REACCIÓN



Las leyes del Karma


Estaba recostado en una camilla. A mi lado estaba sentado Diogo, un sacerdote brasileño de 45 años aproximadamente. Además de ser sacerdote era sicólogo y siquiatra.

- ¡Cierra los ojos y relájate! - me sugirió. 

- Vas a viajar con tu mente al año de 1965 y te vas a  introducir en el vientre de tu madre. - ¿Dime lo que ves y lo que sientes? 

- No veo nada - respondí. - Siento  algo de sufrimiento causado  por parte de mi madre. 

- Retrocede al año de 1964 y ¿dime  lo que ves? 

- El espacio, veo la tierra 

- ¿Quién eres? 

- Soy el que soy...
- ¡Diste el clavo! – Dijo el emocionado y golpeando su puño contra la palma de la mano opuesta.

- No tengo nombre, ni identidad - le dije extrañado.
- Pero eres conciencia...

- Sí, sé donde tengo que nacer. Yo elijo prácticamente cual  será mi nueva vida. 

- ¡Por qué elegiste a tu madre?
- Sé que tan solo le pediré prestado su vientre por nueve meses. Ella no es mi madre. 

- ¿Elegiste a tu familia también?
- En esta dimensión no existe ese concepto. "Familia es quien te ama y a quien tú amas".
  El resto es invención humana. 





- Retrocede al último día de tu existencia anterior
- Tengo cinco años. Estoy con mis padres, estamos presos con varia gente. 

- ¿Por qué?
- Mi padre se opone al sistema. 

- ¿En donde estas?
- Cuba. 

- ¿Cómo es la cárcel? 
- Estamos a la intemperie vigilados por militares y todo esta cercado por mallas.
  No me siento bien allí. Tengo ganas de treparme la malla y escapar.

- ¡No te apartes de nosotros! - me pide mi padre.
  Yo no obedezco. Ellos se descuidan y salgo corriendo hacia la malla.

En aquel instante sentí que mi cuerpo convulsionó.



- ¿Qué pasa? - preguntó Diogo asustado. 

- ¡Es electricidad! ¡Es horrible! Mis manos no se pueden despegarse de la malla.
   Oigo los gritos de mi madre. Veo como  mi cuerpo cae al suelo. Estoy muerto.
   Veo a mi madre llorar desesperadamente y mi padre la consuela y lloran juntos. 

    Los militares les impiden acercarse hacía mi cuerpo. 
    Veo sufrimiento en el rostro de mis padres, pero siento que fue mejor morir. 


Reencarnación

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