jueves, 22 de mayo de 2014

INCERTIDUMBRE

Por la noche estábamos tan solo dos en el comedor y aunque la mesa estaba servida, Tomás no tenía apetito. 

Los dos nos mantuvimos en silencio y nos veíamos las caras. Eran rostros de preocupación.

Miguel llegó y nos dijo - Alberto está mejor. Tendrá que pasar algunos días en la clínica porque su corazón está muy débil. Aparte de eso, este día ha sido lleno de emociones fuertes - dijo suspirando

- Los padres de Renzo fueron a contarme todo lo sucedido y quiero hablar a solas  - dijo dirigiendo su mirada hacia Tomás - Nos disculpas Francisco...

Tomás fue a conversar con Miguel mientras que me dirigí hacia el dormitorio pensando en todo lo que podría pasar.

Después de una hora Tomás entro en mi dormitorio - Francisco, Miguel lo sabe todo, pero quédate tranquilo, no te involucre para nada en el embrollo. Tú no sabes nada.

- La ley del mono - le dije.
- Ojala que Diego supiese aplicar esta ley. 

- ¿Qué paso?
- Diego llamó al provincial y pidió que me expulsen de la Comunidad. Mañana viene el provincial con su séquito para juzgarme. 

No sé si tú estarás presente. Tengo entendido que mañana vuelves para Quito y luego viajas a Italia.  





¡Misión cumplida! Aurelio identificó a la mujer. Sabía su nombre, su dirección e incluso sabía la cantidad de dinero que le era asignada. 

Con esos datos, Aurelio pasaría el informe al provincial de la comunidad y luego enviarían al ecónomo.

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