sábado, 31 de mayo de 2014

EN EL HOGAR DE TRANSITO "ROSA VIRGINA" - 1965


En el consultorio médico del Hogar de Tránsito dos religiosas reprochaban a una joven.

- Inés, con apenas 14 años y ya estas embarazada - reclamó madre Magdalena poniendo sus manos en la cabeza.

- Te escapaste por dos  meses y viviste con un hombre al que nunca antes conociste - dijo madre Elizabeth admirada.

- ¿No tienes miedo hacer ese tipo de cosas? - preguntó madre Magdalena..
- No - respondió Inés muy orgullosa. 

- Eres sumamente rebelde y tienes un carácter muy fuerte.- Le reclamó Magdalena.

- Solo nosotros hemos podido tenerte. Recuerda las pisas que te daba tu tía adventista, que viendo que no pudo dominarte,  te dejo con nosotras. - Le dijo madre Elizabeth.

- Esa solo es adventista por conveniencia - dijo Inés.

Madre Magdalena respiro profundo y le dijo - Tendrás a tú hijo y nosotros te ayudaremos.
 
TRES MESES DESPUÉS.
- Madre Magdalena, convenza a Inés para que se case conmigo.

- Tú sabes que ella es muy joven. Ella no tiene idea de lo que es el matrimonio y tienes que aceptar que no  te quiere. 

- Yo soy el padre de su hijo y la amo. Madre yo quiero casarme con Inés. - replicó  él llorando. 

- Me gustaría ver a Inés casada contigo, pero no puedo influir en ninguna de sus decisiones - Dijo madre Magdalena.

El se retiró.

CINCO MESES DESPUÉS.

- Inés, ¿Te gustaría salir a dar un paseo con nosotros? - insistió la madre del que le había dejado embarazada. 

- ¿Dónde?
- Iremos a una clínica. 

- ¿Para qué?
- Es necesario que tú no tengas aquel niño.- Insinuó ella. 

- ¿Qué opina  su hijo al respecto?
- Yo soy su madre, y él tiene que hacer lo que yo diga. Además... ¡La que tiene el dinero soy yo! - dijo en tono altivo. 

- ¡La que tiene el bebe soy yo! - Dijo Inés altivamente..
- Pero niña...¡ Recuerda que eres pobre!  Tu hijo no tiene ningún futuro. 

Mi hijo no se va a casar contigo.  El esta  en segundo año de Jurisprudencia en la Universidad Católica y cuando sea Abogado tendrá que casarse con una chica  de su misma condición social - dijo presumiendo
.
- ¿ Y quién le ha dicho que yo me quiera casar con su hijo? - preguntó Inés en tono airado.  

NUEVE MESES DESPUÉS

- ¿ Reconoce a este niño como hijo suyo? - preguntó el juez a el supuesto padre.
- No - dijo fríamente él. 

- ¿Reconoce a esta mujer?
- No - Contesto de nuevo. 

- ¿Cómo que no? - Se escuchó un grito en el salón y de pronto se oyó el sonido de una cachetada.  Era la mano de Inés que chocaba contra la mejilla de aquel con el cual había convivido por dos meses.

- ¡Para que te acuerdes de mí desgraciado! - le dijo Inés furiosa y él tan solo llevó su mano a la cara y guardo silencio. 

- ¿Reconoce a madre Magdalena? - Le preguntó el juez.
- No - Respondió él.

- ¡Nunca vi a un hombre llorar por una mujer! - dijo madre Magdalena asombrada y dirigiéndose hacia él continuó: - Pero tú lloraste por Inés - Le dijo tomando su brazo.
 
- No queremos tu dinero, tan solo queremos tu apellido para  que tu hijo no sufra. Nosotros nos encargaremos de todo.  No  le hará falta nada. 

No tengas miedo- le dijo madre Magdalena.

- ¡Yo a usted no le conozco! - El dijo  firmemente.
- ¡Usted es un cobarde! - dijo despectivamente el Juez. 

- Lastimosamente no hay nada qué hacer - dijo el Juez a madre Magdalena.
- Llevará tan solo el apellido de su madre - dijo madre Magdalena. 

- ¿Cómo se llama? - preguntó el Juez.
- Francisco Javier- dijo Inés.

QUINCE DÍAS DESPUÉS...

- Inés, hasta cuando vas a entender que con la vida ajena no se juega -
Reclamó madre Magdalena. 

- El es mi hijo - dijo Inés.
- El es tu hijo, pero tú no eres propietaria de su vida.  ¡Míralo! Casi lo matas... 

- Salí a buscar trabajo - dijo Inés agachando su cabeza en gesto de humildad. 

- Hija. ¿Qué te hace falta aquí? - le preguntó madre Magdalena desconcertada.
Inés agachada no contestó y tan solo se mordió los labios y lloró.

- El niño esta débil - dijo madre Elizabeth.
- Mira, no tiene fuerza ni en su cuello - dijo Magdalena a Inés. 

- No pude darle de comer - dijo Inés llorando.
- Mientras que aquí si hay comida.- le reclamó Elizabeth. 

- Podías haberlo matado. Quince días fuera del convento, no sé como los dos están vivos. - Dijo madre Magdalena. 

- Francisco, resiste - dijo Elizabeth.
- A pesar de tanto problema que ha tenido, se aferra a la vida - dijo Magdalena abrazando al niño.
- Madre Magdalena - dijo Inés. 

- ¿Qué? - respondió Magdalena mientras adulaba al niño.
- ¿Usted quiere a Francisco? - le preguntó Inés. 

- Sí. Lo amo...
- Se lo dejo. - dijo Inés y se retiro de la habitación.
 
CINCO AÑOS DESPUÉS


- Francisco, vamos a casa, soy tú madre...
- Tú no eres mi madre.- Respondí.
- Yo soy tu madre - insistió Inés. 

- Ella es mi mamá - dije señalando a madre Magdalena y todas las monjas lanzaron una carcajada. 

- Es inútil que trates de convencer a Francisco - dijo madre Elizabeth a Inés.
- Pero yo soy su madre - dijo Inés. 

- Madre es la que ama, no la que da a luz. - dijo Elizabeth.
- Yo amo a Francisco, el problema fue que en ese momento no tuve dinero. - reclamó Inés. 

- Pero Francisco se ha criado con nosotras - le dijo Magdalena. 

- ¡Vamos! - me ordenó Inés y ese momento corrí hacia madre Magdalena y la abracé fuertemente.

- Inés, ¡Deja al niño aquí!. Contigo no tiene ningún futuro y va a sufrir mucho. Nosotros ya hemos comprado sus útiles escolares, él ira al jardín con las madres Doroteas, luego estudiará en alguna escuela Católica y en la Universidad estudiara con mi hermano Marco.

- Yo también puedo darle ese tipo de educación.- afirmó Inés muy segura de sí misma.

- No te engañes. Con el estilo de vida que llevas, de ti no verá nada bueno. Y tú no tendrás paciencia para educarlo. - le dijo Elizabeth.

- Al paso que va, cuando sea grande Francisco será guerrillero - Dijo madre Magdalena riéndose.

- Tiene un carácter muy fuerte. Se parece al tuyo y gracias a Dios no salio igual que el cobarde de su padre - dijo madre Elizabeth dirigiéndose a Inés.

- Chao Francisco, muy pronto vendré a visitarte - me dijo Inés y medio un beso.

- Chao - me despedí.



2 comentarios:

  1. Hola Francisco Guayasamin

    No es un día para estarte contando historias, pero tengo que decirte que desde que me pusiste el enlace empecé a leer tu libro, ayer no paré, llegué a casa y continué la lectura hasta las siete de la mañana, no dormí prácticamente.

    Ha sido un viaje lleno de sensaciones, un viaje en el que he encontrado muchas cosas que ya conocía, conozco de cerca el mundo de las apariencias, esto no es de extrañar sobre todo si naces en una ciudad como Loja, tan Castellana, tan ilustre, tan culta, tan tradicional, pero que en sus entrañas encierra historias muy tristes, crecí en una de esas casas tradicionales, de una familia honorable, de grandes apellidos, noble y respetable de Loja en el centro de la ciudad. Pero actualmente me siento tan desepcionado me doy cuenta que todo ha estado lleno de mentiras que han hecho daño a mucha gente y nos ha afectado a todos los que hemos estados vinculados a esa casa de una u otra manera, hijos escondidos o regalados para mantener las apariencias, por ejemplo, manipulaciones, miedo, explotación, mentiras y más mentiras. Y sé más historias similares, y solo es la punta del iceberg, y precisamente ahora me topo con tu libro que me hace pensar que no estoy loco, GRACIAS, ha llegado en buen momento.

    Leyéndolo he pasado de la curiosidad al asombro, a la reflexión, a la risa, a la tristeza, a la sorpresa, a la ira, me ha enternecido, me ha excitado, me ha agitado el corazón y las lágrimas han recorrido mis mejillas. Perdón por darte tanta lata, seguro que tu historia llegará a muchas personas y mi historia será una más de las que te cuenten, pero estoy...que no estoy, no sé, no sé lo que me pasa, dudo de todo, y de todos, hasta de mí, estoy parado en una montaña desde la que intento tener una visión más clara de las cosas, y no se que camino tomar y a que resultado llegaré. Espero saberlo pronto porque el tiempo vuela y eso me pone nervioso.


    Lo que si sé es que tu eres alguien especial, y te admiro, eres muy valiente. Es una historia muy bonita.

    Por favor si en algún momento vienes por Madríd, permíteme que te conzca personalmente.

    Bueno, me despido,

    JC REYES

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  2. Señor
    Francisco Guayasamin,

    Le escribo para exteriorizarle mi admiracion y respeto por la atividad altruista y extraordinaria a la cual dedica su tiempo. Lei su libro "Bienvenido al mundo de las apariencias" y me parecio increible, amo sus poemas y reflexiones sobre el amor, "el lenguaje del silencio" es lo mas sublime que leido en mi vida. Agradezco por comparir sus experiencias con las personas que admiramos el arte de la escritura, el mismo que usted domina y con el cual me tiene extasiada....¡

    ANDREA BASANTES

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