sábado, 31 de mayo de 2014

DIOS, TEN COMPASIÓN DE MI Y LLÉVAME...YA NO AGUANTO ESTE SUFRIMIENTO



Al poco tiempo Alfredo se sintió mal y hubo que hospitalizarlo.

-          No te preocupes, pronto saldré de aquí. - me dijo.



SEIS MESES DESPUÉS...

- Francisco, ¡Perdóname por todo el daño que te he hecho! - me pidió Alfredo en el lecho de su agonía. 

No le dije nada.  

- ¡Cuida de tu madre, la casa y mis libros! - me dijo en tono suplicante. Pero otra vez no hable. 

- Los libros son los mejores amigos del hombre - me dijo y tomo  mi mano.

- Sabes, cuando uno anda en borracheras y tiene dinero, uno tiene muchos " amigos", pero cuando caes en desgracia, te enfermas y no tienes dinero, los únicos buenos amigos que tienes son los libros. - me dijo y de pronto  se dio un retorcijón. Su cara se arrugo y él apretó los dientes tratando de aguantar el dolor, pero no soporto. El dolor fue tan fuerte que Alfredo se arrodillo, junto sus manos y en posición de oración sobre la cama y gritó...

- Dios, ¡Ten compasión de mí!, ¡Ten piedad de mi!, ¡ Por favor llévame que ya no aguanto este sufrimiento!


Yo también oré con él en silencio.

- Dios, es preferible que este hombre se muera, él hace más bien estando muerto que vivo.

Al siguiente día, Dios, o quien quiera que haya sido. Escucho nuestra oración

No hay comentarios:

Publicar un comentario