miércoles, 14 de mayo de 2014

DIME LO QUE PRESUMES Y TE DIRÉ DE LO QUE CARECES


Después de dos meses recibí una llamada de Joaquín invitándome a que fuera a su hacienda el fin de semana. 
Llegué a la hacienda como a las dos de la mañana. La casa en que vivía Joaquín era vieja y humilde. No había miles de cabezas de ganado, tan solo había afuera  habían una vaca y un caballo. 
Joaquín salió muy contento a recibirme y quiso abrazarme. Impedí que él me abracé estirándole mi mano para estrecharla con la suya.  
- Hola Francisco. Estaba preocupado por lo que no venías.  Un amigo que cree en extraterrestres me dijo que ellos tenían un mensaje para mí y que me lo iban a dar a media noche.
- ¿Y por qué no fuiste?
- No creo en tonterías y además estaba esperándote.
- ¡Qué coincidencia!
- El que tú y los extraterrestres vengan juntos.
- No, es aquello de la media  noche...
- ¿Qué paso a media noche?
- Algún día te lo contaré.
- Pasa... Entra a mí casa... 
Al entrar y observar su casa interiormente noté que tenía una pobre decoración. 
- ¡Joaquín realmente es pobre! -  Me dije sorprendido.  
- Todo lo que ves lo tenemos gracias a mi padre que con su  trabajo hizo esta fortuna.- Me dijo orgullosamente.   
- Si está casa es una fortuna, las casas en que yo he vivido son del jet set.- Pensé irónicamente. 
Joaquín me presentó a su padre. Un hombre de unos setenta años y al entablar conversación con él noté  que era sumamente diferente a su hijo.  El padre de Joaquín era un hombre sumamente sencillo.
El tomó confianza en mí y nos quedamos a solas conversando. Joaquín se fue a cocinar.

- Francisco, estoy enojado con Joaquín. El se compró ese automóvil de lujo que es muy caro y nos ha endeudado a toda la familia.  Joaquín vive un mundo de fantasía a pesar de ser adulto. Gracias a Dios a nosotros no nos hace falta nada  porque tenemos esta hacienda

que la dieron a mi padre como parte de pago por haber construido la vía del ferrocarril.
Esta propiedad no es solo de Joaquín, pertenece a once  personas. Joaquín está viviendo aquí, porqué no tiene más que hacer.

Todos los ecuatorianos que van a trabajar a los Estados Unidos, van con la idea de ahorrar para venir luego al  Ecuador y comprar su casa,  pero él gastó todo su dinero viajando.
Por la noche,  Joaquín invitó a cenar a un amigo gay a su casa. Su nombre era Eduardo. Mientras Joaquín estaba cocinando,  Eduardo trataba cautelosamente de averiguar cuáles eran mis sentimientos hacia Joaquín.
-  ¿Qué opinas de Joaquín?
-  Que es un pobre que presume mucho.
-  ¿Sientes algo por él?
-  Detesto a los presumidos.
-  Pero Joaquín es feliz así.
-  Mira fijamente hacia sus ojos y  ¿Dime si vez felicidad en ellos?
-  Desde que él te conoció, tan solo he visto tristeza en ellos.
-  El tan solo se engaña a sí mismo.

Mientras que Joaquín sirvió la mesa. - Prepare arroz con calamares picantes que traje de mi  último viaje a los Estados Unidos.
Al probar el arroz, inmediatamente me lleve un vaso de agua a la boca. Eduardo trato de disimular y me preguntó:

- ¿Qué te pasa?
- Este arroz está demasiado picante.
- Debe ser por lo que los calamares picantes son importados - dijo Eduardo.
- Estos calamares son "made in Ecuador" con salsa Tabasco.
- Si no quieres... ¡No comas!-  Grito Joaquín enfadado.
- Gracias por ser buen anfitrión. - Dije hipócritamente.
Agaché mi cabeza y seguí comiendo. Después de cada bocado de arroz con calamares,
bebía un buen sorbo de agua.

Eduardo hacia lo mismo,  Los dos nos veíamos a los ojos y nos reíamos.

Joaquín comía disimuladamente aparentando que no le picaba y se empezó a sentir mal.
De fondo musical para esta cena en la radio se escuchaba a Julio Jaramillo cantando
"Nuestro Juramento".


Al escuchar aquel pasillo Joaquín se puso triste y Eduardo sacó un pañuelo de su bolsillo y trató de burlarse de él, le dijo
- ¡Llora, Joaquín, llora!
Joaquín separó bruscamente el pañuelo con su mano y le dijo enojado
- ¡Yo nunca lloraré por nadie! - y me quedo viendo fijamente a los ojos.
Eduardo tomó el pañuelo y Joaquín le dijo:
- Es por eso que aunque estoy viejo, prefiero estar solo
  porque en este ambiente no vale la pena sufrir por nadie.
Eduardo se dirigió hacia mí y me preguntó:
- ¿Qué opinas de lo que acabas de escuchar?
- Todas las locas opinan lo mismo - y los dos lanzamos una carcajada.

- Pero es preferible actuar como Joaquín.
  Yo amo a un hombre, pero no me involucro sentimentalmente con él.
  Prefiero tener un amante. Todos me reclaman y me dicen que ya es hora que tenga pareja,
  que me estoy quedando solo, pero yo les respondo que yo me amo a mí mismo
  y no tengo que sufrir por  nadie. - dijo Eduardo.
- Qué manera más sutil de justificar la putería - le dije.

- Posiblemente estés en lo cierto, pero yo adoro a Iván. Lo amo, pero no lo demuestro.
   Cada vez que él me quiere besar,  yo le esquivo.

Inmediatamente me acordé que Joaquín solía hacer lo mismo.

- No confundas el amarte a ti mismo con ser egoísta. - Le dije.
Joaquín y Eduardo se quedaron callados mientras que en la radio se escuchaba al mismo Julio Jaramillo cantando "Azabache".      



                          
- ¿De qué me sirvieron tus consejos?  Nadie ha sido tan bueno como yo he sido con Francisco, pero mira cual es su pago. - Dijo Joaquín con gesto de despecho. Tomó los platos y se fue a la cocina.  Eduardo lo siguió.

Alcancé a escuchar que Joaquín le preguntó:
- ¿Qué siente Francisco por mí?
- Nada, absolutamente nada.- respondió Eduardo.
Joaquín hizo lo posible por aguantarse las lágrimas, pero terminó llorando.
- ¡Ojala así se le quite lo presumido! - Pensé.
Eduardo le preguntó:
- ¿Qué sientes por Francisco?
- ¡Nada! ¡Absolutamente nada! - Fue su respuesta.

- ¡Gracias a Dios! - Me dije a mí mismo.
Al volver a Quito, en el bus se escuchaba cantar en la radio. "Aprendí a llorarte en silencio".
Y esta vez me toco el turno.


2 comentarios:

  1. "El ego es un yo artificial creado por la familia, la sociedad y la cultura. Una máscara, una cara entre muchas caras más"

    Alejandro Jodorosky

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  2. "Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra tí; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada."

    AYN RAND (1950)

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