viernes, 30 de mayo de 2014

PUEDO ROBAR, MENTIR, ENGAÑAR, Y DIOS ME PROTEGE PORQUE NO SOY HOMOSEXUAL.

EN LA NOTARIA...


- Señor ¿Qué le pasa? - me preguntó la secretaria de la notaria al ver que mis manos temblaban al ver la última página de una escritura pública.

- Es la firma - le dije. 

- ¿Qué pasa con la firma? - me preguntó el archivador que también se preocupó al ver mi estado. 

- Es falsificada...

En aquella escritura constaba que cuando a la edad de dieciocho años había cedido toda mi herencia a Gulnara, y mi firma estaba falsificada.

-          Al final… el que le  hizo una obra de caridad fui yo.




- ¡Su madre es muy inteligente! - me dijo el abogado que analizó  mi caso.

- ¿Por qué?

- Planeó el crimen perfecto. Después de cinco años, toda acción legal contra falsificación de firmas prescribe.  Además usted no es adoptivo, usted fue reconocido como hijo  propio y según las leyes ecuatorianas usted no puede ejercer ninguna acción legal en contra de su madre.

Ese momento sentí que la sangre se me heló.

- Si ve a esa mujer, felicítela de mi parte, Es sumamente inteligente - me dijo el abogado

En Resumen, yo mismo pague mis estudios en la Academia Militar Ecuador, mientras que aguante todas las humillaciones de Gulnara, y además salve la vida de ella. Cuando Alfredo Guayasamín murió, la casa estaba hipotecada a un prestamista ilegal “chulquero”. Con el dinero de mi herencia por parte de mi abuelo, Gulnara pago la casa.

Esa era la principal razón por la cual ella me reconoció como hijo propio con Alfredo Guayasamin, faltando dos meses antes de que el falleciera.

Aparte no deseaba que yo volviera donde las monjas, porque espero a que yo cumpliera 18 años, para de esa manera poder quedarse ya con toda la herencia.



En pocas palabras, si yo no hubiera sido reconocido como hijo propio de Alfredo Guayasamin, al morir él, yo hubiera regresado donde las monjas…mientras que Gulnara Oliva se quedaba en la calle. 

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