miércoles, 28 de mayo de 2014

¡BIENVENIDO AL MUNDO DE LOS LOCOS QUE BUSCAN LO QUE LOS OTROS TIENEN MIEDO A ENCONTRAR!





Al siguiente día estuve viajando fuera de Quito. En el aeropuerto de la ciudad a la que arribe me esperaban dos sacerdotes. Ellos me subieron inmediatamente en un auto negro y procedieron explicarme rápidamente todo lo que podían.

- Nos levantamos a las cuatro y treinta de la mañana, tenemos media hora de meditación.
A las cinco y treinta estamos en el desayuno. A las seis te explicaremos que es lo que tendrás que hacer en todo el día. De ocho en adelante viene tu entrenamiento. Tendrás a tu alcance más de dos mil libros e informes confidenciales. Almorzamos a las doce, luego podrás ver noticias. Podrás descansar media hora y luego pasarás a rezar nonas.

- ¿A que hora voy a dormir?
- Esa hora te la fijas tú. 

- ¡La noche es larga! - me dijo el que iba manejando. 

- ¡No te preocupes!, nosotros también pasamos por lo mismo. Investigamos por todo el mundo, es primera vez que nos metemos en tu país -  me dijo aquel que me daba las instrucciones. 




Llegamos a una casa grande de dos pisos que estaba en medio de una quinta.
Al entrar lo primero que me enseñaron fue la biblioteca.

- Aquí pasaras gran parte de tu tiempo  - me dijo aquel sacerdote.

Luego de enseñarme toda la casa y ver que en la puerta de una oficina tenía una inscripción que decía "Conspiccius " - me indicaron cual iba a ser mi dormitorio.

Los dos sacerdotes se despidieron y vi que entro en mi cuarto un sacerdote de unos treinta y ocho años aproximadamente. Su rostro expresaba una bondad inmensa.

- ¡Bienvenido a este  mundo de locos!
   Nosotros estamos dedicados a buscar lo que los otros no quieren encontrar.

- Gracias - le dije riéndome. 

- Mi nombre es Bruno, me especializo en oración y meditación. Marco fue profesor mío.

- ¿El les dio mi nombre? 

- No. El jamás debe saber que tú estás trabajando con  nosotros.
   Nadie debe saberlo hasta que llegue el tiempo en que se te autorice.
   Cuando estés investigando otras religiones que no sea la católica, dirás que madre Magdalena es tu      abuela. No queremos que te relacionen para nada con la Iglesia Católica. A madre Magdalena no le contarás nada sobre nosotros. ¿Entendido? 

- Sí - Contesté y  pregunté -¿Cuántos viven aquí?
- Permanentemente tan solo vivo yo, el resto es rotativo.

Vas a conocer a sacerdotes de diferentes congregaciones,  todos ellos se han especializado en ciertos temas de locos.- me dijo contento. - Por la noche tan solo cenaremos los dos. 

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