domingo, 18 de mayo de 2014

BIENVENIDO AL MUNDO DE LA LUJURIA GAY

Al siguiente día fui puntual a la cita pero Juan José no apareció.
Fui a una tienda cercana y pedí una guía telefónica  y averigüe la dirección de aquel sauna.

Al entrar en el sauna tenía los nervios de punta. La primera sensación que tuve es que ese lugar no era gay. 



Entre y tan solo de ver el decorado me pareció que era el peor sauna que había conocido en mi vida.  

Al irme a los vestidores y desvestirme, note que algunos me pasaban viendo disimuladamente. 

Al dirigirme al turco, un hombre gordo de unos cuarenta y cinco años me puso la mano sobre mi terno de baño y me agarró la verga.

Inmediatamente retire su  mano. - ¡Aquí no pasa nada! - me dijo: 

- ¡No tengas miedo!
- No tengo miedo, pero la cogiste sin mi permiso.

Me dirigí hacia el turco y lo primero que pude ver es dos hombres acostados con su cuerpo totalmente desnudo.  Me senté y casi no podía apartar mis ojos sobre tan perfectas nalgas.


Al ver hacia mi derecha, un hombre de unos cuarenta y cinco años, me vio y casi se le salen los ojos.
Se paró inmediatamente y salió como si hubiese visto al demonio.

- Mi querido padre Adalberto - pensé  al verlo. - ¡Qué cura tan guapo!

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