jueves, 22 de mayo de 2014

A DONDE VAYAS HAS LO QUE VIERES

Al entrar al comedor me estaba esperando Padre Alberto, un anciano cuyo rostro expresaba felicidad y sabiduría.

- ¡Padre Francisco! Me da mucho gusto conocerlo - me dijo el estrechando mi mano.
- A mí también - le dije amablemente. 

- Me han hablado mucho de usted. ¡Tan joven y visitador!.. Eso es todo un éxito.
- Para mi el éxito está en la felicidad que usted refleja en su rostro - le dije. 

- Ese es mi secreto - me dijo sonriendo - Ser transparente me hace feliz.

Al sentarnos los cuatro, empecé a sacar mentalmente estadísticas. - 25% es célibe por la edad, 25% no es célibe y el 50% somos gays.- 

La mesa estaba muy bien decorada. Había un perfecto orden en la posición de cubiertos, vasos y copas. De entrada me dieron un cebiche de camarones.

- ¡A los tiempos comida ecuatoriana! - dije emocionado.
- ¿Le gusta el cebiche? - me preguntó Alberto. 

- El ecuatoriano me encanta. - y tomé con mis manos una porción de maíz tostado que estaba en un pozuelo y me los lleve a la boca.

Tomás, Miguel y Alberto me quedaron viendo como anonadados.

- ¡Maldición! - me dije a mí mismo mientras que veía como ellos se quedaron estáticos observándome. - Estos saben de etiqueta - pensé.

- ¡Padre Francisco! - me dijo Miguel - No quiero que se ofenda, pero teníamos entendido que usted era un experto en etiqueta y protocolo. 

Y es por eso que nosotros nos esmeramos por atenderle de acuerdo su rango y a sus conocimientos.

- Apenas llegue a Conspicuos, ahorcaré a Aurelio - me dije a mí mismo luego suspire y les dije - Al venir a visitarlos, me dije a mi mismo: ¡Por fin te libraste de la etiqueta y el protocolo! y miren lo que ha pasado.

- ¿Le incómoda? - Me preguntó Alberto.
- Sí, realmente no tienen idea como me incómoda tanta norma.

Ellos otra vez me quedaron viendo anonadados.

- ¡Por Dios!, sean naturales y olvídense de la etiqueta - les pedí.

Todos ellos lanzaron una carcajada y lo primero que hicieron es tomar el maíz tostado con las manos y llevárselo a la boca.

- No tienes idea como nos preparamos para tu venida, tuvimos que leer libros de etiqueta y mira en lo que ha quedado nuestro trabajo - me dijo Tomás sonriente.

- No te preocupes, te servirá para cualquier ocasión que tengas que aplicarla.

- ¿Cuál es el mejor tipo de etiqueta? - me preguntó Alberto.

- A donde vayas has lo que vieres y si eres el anfitrión busca la manera de que tus invitados se sientan de lo mejor. Es simple, no existen reglas. Todo esta en la amabilidad, el respeto y hacer que uno mismo y el resto estemos contentos.


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